martes, 11 de febrero de 2014

Es fascinante
recorrer tu cuerpo o tu historia
Saber que atraviesas cordilleras
y comes papas con aguacate
que te envuelves en sábanas de noche
y viajas en metro o en ilusiones
Es fascinante
aterrizar en tu tarde o en tu alcoba
en las paredes de tu miel
y oírte cantar cosas de Madredeus
o pintar silencios en mis muros
Es fascinante 
contar cada hora
para saber los minutos que te abrazan
para saber que lames la luna
con tu lengua de sirena
y saliva de cascada chiapaneca
imagen de Ruth Berbhard




Dos arquitecturas
dos paisajes
dos calles que se atreven a ser banqueta
según Cameron Davis

Mirándola Dormir de Homero Aridjis

Cálida ahí donde te toco.
Grupa vaporosa.
Radiante en cualquiera de sus poros.
Cabalgando.
Y sobre lo espléndido va lo irrepetible.
Y reproduciremos toda vida, y toda melancolía será
ahogada con zumo de tus manos.
situado el cuerpo hasta las nubes para que llueva
enorme, consternado, sobre las pequeñas voces y el
medio movimiento.
En la pulsable ostentación de ser en dos un solo verbo.
Traídos y llevados y atentos.
Y ella bien oculta.
Máscara de siete ojos.
Tendida, vaporosa, suya, mirándose leve sobre la
inclinación de su cuello, de su desplazamiento.
Regocijada entre los números inexactos de su memoria.
Niña loca, joven de burdel.
Adelante de los pequeños verbos y de los caballos que
tremolan.
Desnuda de tiempo en horas anormales.
Vaporosa bruta.
Dormida satisfecha en su abundancia.
Los senos esféricos sobre el cuerpo horizontal.
Apuntando, y atravesados por venas azules.
Qué murmurar sanguíneo.
Sueltos y desnudos: apuntando a fantasmas espesos y
erectos; libres.
Muy de Berenice. Terráqueos y afectuosos. Muy en ella.

Bruna Castanheira hace el placer visual







Has llegado en el justo momento en que sueño contigo
has llegado cuando deseo mirarte
cuando deseo hablarte 
cuando corro tras la luna
cuando como fresas con miel
cuando miro la tarde que neciamente se acaba
cuando pienso en seguir cantando poemas 
de Miguel Hernández tal vez
y subiéndome a cabalgar mientras se despide la noche

Imagen de Billy Sheahan





sábado, 1 de febrero de 2014

Dina Posada


EXPLORADORAS



Tus manos

siempre encuentran en mi piel

una senda inexplorada

para zarpar con rabiosa gana

a la apetecida boca

del relámpago carnal


tus manos

saben evadir la rutina

cuando las pienso

se humedece mi memoria

e impaciente las aguardo

Apoyo visual de Mariano Vivanco
Un poema de Dina Posada (salvadoreña) 

y una foto de Marcus Ohlsson (sueco)






Es tu lengua 
acierto de vigilia 
dejándose llevar 
por el lascivo 
inquieto 
travieso 
viento moreno 
de mis muslos 

Hebra de agua tibia 
descubriendo 
mis pechos despiertos 
piruetea con la gana 
que el espejo refleja 
en una marejada 
de pulsos agitados 

Lápiz de filo diligente 
perfilando mi abertura 
que se explaya 
enardece 
y grita 
soltando su vena 
salpicando los sentidos 

Voluntad de labios 
sometiendo 
labios a su voluntad 

Anzuelo que pesca 
sujeta 

vuela 
con mi carne 

al punto preciso 

donde el resuello 
dice 
que termina 

la quietud 
clama 
por nacer. 
De lo bello y la belleza con Gonzalo Rojas (chileno)
(la imagen la fabricó Marcus J Ranum)




Bello es dormir al lado de una mujer hermosa, 
después de haberla conocido 
hasta la saciedad. Bello es correr desnudo 
tras ella, por el césped 
de los sueños eróticos. 

Pero es mejor velar, no sucumbir 
a la hipnosis, gustar la lucha de las fieras 
detrás de la maleza, con la oreja pegada 
a la espalda olorosa, 
la mano como víbora en los pechos 
de la durmiente, oírla 
respirar, olvidada de su cuerpo desnudo. 


Después, llamar a su alma 
y arrancarla un segundo de su rostro, 
y tener la visión de lo que ha sido 
mucho antes de dormir junto a mi sangre, 
cuando erraba en el éter, 
como un día de lluvia. 

Y, aún más, decirle: "Ven, 
sal de tu cuerpo. Vámonos de fuga. 
Te llevaré en mis hombros, si me dices 
que, después de gozarte y conocerte, 
todavía eres tú, o eres la nada". 

Bello es oír su voz: -"'Soy una parte 
de ti, pero no soy 
sino la emanación de tu locura, 
la estrella del placer, nada más que el fulgor 
de tu cuerpo en el mundo". 

Todo es cosa de hundirse, 
de caer hacia el fondo, como un árbol 
parado en sus raíces, que cae, y nunca cesa 
de caer hacia el fondo. 
Con pasión

(poemínimo de Efraín Huerta)


Y así le dije
con desolada
y cristiana
bondad:
Desnúdate
que yo te ayudaré
Imagen cortesía de Mikaella Sperenskaya 
Luego dices que no te quiero; si lo único que me trae atorado es saber cómo te puedo dejar de querer un poquito; gracias a Chadwick Tyler te miro como eres